De 4 al 20 de octubre de 2024
Dice la mitología que Ícaro cayó al mar por haberse aproximado demasiado al sol. Su padre, Dédalo, le había construido unas alas con hilo y cera para que con ellas pudiera salir del laberinto. Pero olvidó que el calor funde la cera.
A partir de formas geométricas, y mediante las infinitas posibilidades que ofrecen el color, la forma y la textura de telas arrugadas, Diana Araluce ha creado esta serie basada en el laberinto de Dédalo y en la visión constructiva que ella tiene del mundo.
Su admiración hacia el universo de las aves fija de nuevo la atención en Ícaro para crear una serie de dibujos, en ocasiones abstractos, sobre sus alas o sus plumas, en alusión a la levedad y la suspensión en el aire.
A lo largo de su carrera artística, que suma ya más de 40 años, el elemento aire ha sido una constante en la obra de esta autora, como demuestra la selección de algunas de sus primeras obras y de sus paisajes pintados al aire libre.